VUELTA A MURCIA
Llegaba el Reynolds-Banesto a la prueba murciana con el núcleo duro de la formación que presentará en París-Niza al frente. Los Indurain, Gorospe, Delion... han de ser los protagonistas en la primera cita verdaderamente importante del calendario y como si de un ensayo general para ésta se tratase, así se tomaron mis chicos la mini-ronda levantina, reducida a sólo dos jornadas. Sin unos rivales de verdadera enjundia (Farfán, Saronni, Golz, Pedro Saúl Morales, Murgialday... encabezaban la discretísima participación del resto de equipos) parecía obvio que Reynolds como equipo e Indurain como líder, eran los rivales a batir. Por eso, no sólo era importante ganar, también hacerlo sin dejar un resquicio de duda.
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| ¿Luz Ardiden? ¿Alpe d'Huez? No, Sierra Espuña. Epic |
Eran 9.4 kilómetros completamente llanos y Delion gozaba de una ventaja de 42" sobre Roberto Conti y sobre todo, de 57" sobre Indurain. Era claramente inferior al navarro en crono ¿pero tanto como para perder la general final? ¿Tanto como para perder más de 6" por kilómetro? Las diferencias entre los corredores que iban llegando a meta parecían aventurar que las distancias iban a oscilar entre los 10 y los 30" pero que 1' era algo más que quimérico. Sin embargo, la llegada de Gorospe, 7º clasificado el día anterior, supuso un aliciente. El vizcaíno sorprendió con un extraordinario crono, batiendo en 17" el del anterior número 1, el holandés de Paternina, René Beuker. Unos minutos después, una nueva sorpresa: Indurain no era capaz de mejorar el tiempo de su compañero y quedaba relegado a la segunda plaza, a 1" de Gorospe, virtual vencedor de etapa pues ya sólo restaba el líder por llegar y estaba claro que no iba a poder batir al de Mañaria. Pero si la victoria de etapa había sido dramática más aún fue la victoria en la general. El tiempo de 12'33" obligaba a Delion a llegar antes de los 13'30". El francés, exprimiéndose al máximo llegaba a meta exhausto... con un tiempo de 13'32". Había perdido la general final por 2" frente a su compañero Indurain que, como ya había sucedido en Algarve, cimentaba su victoria en la crono y se abonaba a la agonía como estilo de vida. Si en la ronda portuguesa había sido vencedor por puntos, aquí le habían sobrado 2". Esperemos que Niza le corone con algo más de holgura.
KUURNE-BRUXELLES-KUURNE
El primer fin de semana de adoquines del año concluía el domingo 26 de febrero con la disputa de la Kuurne, una prueba que, tradicionalmente, siempre se me ha resistido, quizá porque la he corrido siempre con una mentalidad excesivamente agresiva, como si en lugar de 5 tramos de adoquines hubiese 20. Pero con este frágil equipo para el pavés que me he montado en el Reynolds, no me cabía otra que correr, como ya había hecho en la Omloop, a la contra, esto es, esperando movimientos de las escuadras más poderosas e intentando intuir cual sería el momento decisivo. Mi apuesta, en este caso, era llegar lo más entero posible al último tramo de adoquines, a unos 40 kilómetros de meta, y ahí forzar para reducir el grupo al mínimo y dejarme llevar el resto de la carrera para hacer valer mi punta de velocidad en meta.
La táctica fue saliendo más o menos según lo previsto, aunque muy pronto me vi demasiado solo y sólo Peio Ruiz Cabestany estuvo junto a Sean Kelly hasta ese decisivo último tramo donde fue, precisamente el vasco quien propició el primer acelerón al que su compañero le dio continuidad inmediatamente. De ahí la carrera salió ya lanzada y con un reducido grupo de 21 corredores al frente. Kelly, nuevamente, se encontraba solo aunque, eso sí, bastante fresco.
Pero Kelly era de los pocos interesados en que aquello se resolviese al sprint, por eso los continuos ataques de los Vanderaerden, Wampers, Demol o Van Hooydonck propiciaron que de 21 el grupo quedase reducido a 10. La victoria estaba cada vez más cerca para el irlandés de Reynolds pues, en la última purga, había caído el suizo Freuler, el más rápido, a priori, de los 21.
Las fuerzas estaban muy igualadas y nadie pudo destacarse sobre el resto, así que la llegada al sprint, en el grupito de 10, se volvió inevitable. Vanderaerden entró primero en el último kilómetro con Kelly perfectamente colocado a su rueda y Capiot a la de este. A 800 metros, el irlandés salió de la rueda del belga... y se encontró con el fuerte aire de cara. Y aunque consiguió meter su bici casi a la par de la del corredor de Panasonic, no pudo adelantarle y éste se acabó convirtiendo en el vencedor final. Kelly, 3º en la Omloop, era 2º en la Kuurne y se mostraba así como el más regular. Pero se iba de Bélgica sin victoria. Roubaix cada vez se presenta más difícil.




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