Historias del PCM

Search

Sean Kelly y su largo invierno de gloria

VUELTA A ANDALUCÍA

Después de la exigente victoria de Mallorca, el irlandés Kelly se plantaba en la línea de salida de la segunda carrera del calendario español como gran favorito para alzarse con la victoria final. El recorrido, además, le favorecía aún más que el de la ronda insular (una crono de 9 kilómetros, dos llegadas al sprint y dos etapas de media montaña, con finales en alto pero de una dureza y una longitud más que asequible para el líder del Reynolds-Banesto). La nómina de favoritos tampoco daba lugar a muchas alternativas y sólo Álvaro Pino, Marco Giovanetti o Erik Breukink se presentaban como alternativas reales.

Pero Kelly no estaba por la labor de hacer concesiones de ningún tipo y ya en la primera etapa, la citada crono, se hacía con el liderato de la prueba, luego de mejorar en 5" el tiempo que había marcado el polaco de Malvor-Sidi, Lech Piasecki. Vestido de amarillo fue capaz de disputarle la victoria final en la 2ª etapa, como ya había hecho en la primera etapa de Mallorca, al holandés del Paternina, el velocista del momento, Mathieu Hermans. Y vestido de amarillo se presentó a la salida de la etapa reina, la 3ª, que saliendo de Málaga acababa en el Alto del Santuario de la Virgen de Araceli, una breve subida, ideal para las características del irlandés que, haciendo valer además su afinadísimo punto de forma, se imponía sin excesivos problemas por delante de un sorprendente Alan Peiper, que entraba a 21", y de un reducido grupo de elegidos donde figuraba otro ilustre Reynolds, Julián Gorospe, y alguno de los favoritos, como Pino, Visentini o Giovanetti. Todos a 30". Breukink, sin embargo, hacía un Andy y cedía más de 6'.

Kelly consiguiendo la 2ª de sus 3 victorias de etapa en la Vuelta a Andalucía

La victoria de Kelly le consolidaba como líder indiscutible de la prueba y más cuando al día siguiente volvía a repetir podio, devolviéndole esta vez la afrenta a Hermans, a quien batía en un ajustadísimo sprint en Las Gabias. 3 victorias y 1 segundo puesto en 4 etapas era el asombroso balance del irlandés que debía afrontar en La Guardia de Jaén la ultima prueba de fuego para refrendar su segunda victoria del año. Y lo que sucedió fue que la etapa acabo convertida en un paseo militar a mayor gloria del Reynolds-Banesto. Ya de inicio se formó una fuga de corredores absolutamente intrascendentes para la general en la que se filtró Bruno Cornillet. El galo, que había trabajado en los días anteriores para Kelly, aprovechó su "día de asuntos propios" para lucirse. Haciendo valer su superioridad respecto al resto de sus compañeros de fuga en las subidas, los fue soltando a todos y de paso consiguiendo una ventaja más que notable para saberse vencedor desde mucho antes de que la etapa acabase. Tuvieron que pasar más de 10' desde que el flamante vencedor de etapa se coronase como tal para que la avanzadilla del pelotón, liderada por el ya sí, vencedor final, Sean Kelly, llegase a meta. Enrique Aja hacía 3º y justo detrás se presentaba Julián Gorospe, que se alzaba además hasta el tercer puesto de la general final. El dominio de los chicos de Reynolds había sido absoluto: 4 etapas de 5 (las 3 de Kelly más la de Cornillet), la general final (Kelly), el tercer puesto final (Gorospe), la montaña (Cornillet), los puntos (Kelly) y la clasificación por equipos. No siempre va a ser tan fácil ganar, pero de momento lo disfrutamos.


OMLOOP HET VOLK

La primera gran clásica de pavés de la temporada se presentaba como un magnífico test ya no sólo para medir el momento de forma del irlandés Kelly, que había quedado claro que era magnífico, también para poner a prueba el funcionamiento de un equipo con unos recursos muy limitados para este tipo de pruebas. A priori, Dominique Arnaud y Peio Ruiz Cabestany, sin ser verdaderos expertos en estas pruebas, eran los únicos capacitados para estar en el tercio final junto a Kelly. Enfrente, auténticos ejércitos de flahutes dispuestos a destrozar la carrera en cuanto el asfalto se volviese irregular. PDM, Superconfex, Panasonic, Hitachi... todos ellos presentaban unas escuadras extraordinarias, con dos y hasta tres vencedores potenciales. Por eso las intenciones de los míos estaban claras desde el principio: arropar a Kelly hasta donde fuese posible y a partir de ahí, correr a la contra, aprovechando la buena punta de velocidad del irlandés. Si había fugas, que persiguiesen otros. Si había ataques, que fuese de otros. El irlandés de lo único que tenía que preocuparse era de estar siempre en el grupo cabecero y, en última instancia, moverse a rebufo de las maniobras de sus rivales. El plan se fue desarrollando a la perfección hasta el punto de que cuando se afrontaron los 5 tramos finales de adoquines, en los últimos 50 kilómetros, tanto Arnaud como Cabestany, estaban aún junto a su líder. Pero a partir de ahí comenzaron los ataques y en seguida Kelly se vio aislado frente a las poderosas escuadras belgas y holandesas.

El momento clave se vivió en el último tramo, cuando el belga Van Hooydonck hizo su apuesta. Inicialmente nadie salió a por él así que decidí mantenerme a la espera, a rueda de los Panasonic y los PDM. La persecución, sin embargo, se volvió estéril. El belga de Superconfex abría hueco y por detrás nadie parecía dar el paso definitivo para echar abajo la fuga. Fue entonces cuando otro belga, este de Panasonic, Jean-Marie Wampers, lanzó un ataque. A éste si había que salir pues sin Superconfex ni Panasonic tirando, la caza iba a ser imposible. Kelly logró coger la rueda del joven belga pero a la suya se colocó Vanderaerden, compañero de equipo de Wampers. Kelly contra dos corredores del mismo equipo y a todo esto Van Hooydonck fugado, con 1' de ventaja. Relevar era un suicidio, nadar para ahogarse en la orilla. Cabía la opción, si no se iba excesivamente rápido, de recuperar algo de fuerza para lanzar un último ataque e intentar cazar a Van Hooydonck en solitario, sin embargo no hubo manera. Vanderaerden hacía unos relevos tan brutales que Kelly apenas era capaz de mantenerse a rueda. Pero es que además Van Hooydonck iba incrementando su ventaja hasta presentarse con 1'22" de adelanto sobre el trío perseguidor, donde un Wampers reservón no tuvo problemas para batir a Kelly en la siempre desangelada lucha por la segunda plaza. Vanderaerden, exhausto, bastante hacía con entrar en el mismo tiempo, aunque fuese cuarto. 

Así concluía el primer test sobre adoquines con algunas lecciones bien aprendidas que habrá que poner en marcha de cara a las grandes citas del año, allá por la primera quincena de abril.

Van Hooydonck primero. Detrás: la nada



nanomag

Pero no volvió la cabeza


0 thoughts on “Sean Kelly y su largo invierno de gloria