El 21 de julio de 2014 publicaba mi última entrada en este blog. Han pasado 9 meses desde entonces. Después de aquel sofocante lunes veraniego me tuve que enfrentar a una terrible evidencia que hasta ese momento había pretendido ignorar: había cometido la mayor de las torpezas al crear mi DB de la temporada '89 para el infame PCM2012, justo el mismo del que había renegado en los albores de esta aventura bloguera. Y, aunque mi fervor por el ciclismo ochentero me había llevado mucho más allá de lo razonable dándole una segunda oportunidad al juego, la realidad se había acabado mostrando de lo más tozuda. Por eso, después de que en ese ya lejano 21 de julio viese como la etapa reina de París-Niza, con final en Mente, se resolvía con un frustrante sprint de 60 corredores, decidí que había llegado el momento de poner punto y final a una relación que estaba claro que nunca iría a ninguna parte. Desde entonces PCM2012 coge polvo en mi estantería bajo la promesa de no volver a ser abierto jamás. Eso sí, Reynolds '89 no ha dicho su última palabra y de momento tan sólo hiberna mientras aguarda el momento de volver a la luz.
La buena noticia, sin embargo, era que desde que unos meses antes, allá por diciembre de 2013, hubiese tenido que abandonar mi partida con Radioshack en PCM2013 por aquel bug con la Amstel Gold Race, habían salido un par de parches para el juego que, confiaba, solucionasen aquellos problemas. Por si esto fuera poco, un lamentable incidente con el ordenador me había obligado a renovarlo por completo así que ahora podía exprimir al máximo todas las opciones del juego gracias a mi nueva tarjeta gráfica y mi apabullante memoria RAM. Todo un caramelo al que era casi imposible decir que no.
De modo que con la decisión tomada de empezar una nueva partida en PCM13 ya sólo quedaba decidir qué tipo de partida iba a ser. Como ya os contaba cuando me puse al frente de Radioshack en mi primer intento, venía de dominarlo todo y a todos a lo largo de los años, de batir todos los récords y sólo vencer a los mejores se presentaba como un reto a la altura de los ya superados. Por otro lado y como ya también os conté, lo que más me seducía era la opción de crear mis propios campeones, de coger a algunos de los más prometedores ciclistas del momento y convertirlos, en 4 o 5 años, en superstars, en auténticas vedettes mundiales. Sin embargo no podemos olvidar que esto es un juego y uno juega, principalmente y puede que únicamente, para divertirse. Y perder nunca es divertido. Por lo menos perder más de lo debido. Así que al final mi nuevo proyecto se quedó en un territorio intermedio entre recurrir al viejo hábito de juntar pléyades de estrellas para acabar aburrido de dominar el mundo de los pedales y crear un equipo de imberbes figuras con los que tuviese que esperar dos o tres temporadas para obtener resultados. Por eso decidí que la solución pasaba por firmar a un par de figuras mundiales con los que apaciguar mi hambre de éxitos en las principales carreras y mientras dejar crecer a mis polluelos sin precipitaciones ni urgencias históricas.
![]() |
| Espectacular debut de Omega Pharma en Australia: ¡¡las 6 etapas repartidas entre Chavanel y Debusschere!! |
Llegados a este punto sólo quedaba decidir el mando de que equipo asumiría y para ello innové con un método que hasta ahora nunca había puesto en marcha. A saber, hice una lista con los 29 corredores que quería que compusiesen mi equipo y de aquel del que más tuviese, a ese dirigiría. Mi devota filia probelga acabó inclinando la balanza del lado de Omega Pharma-Quick Step y, de paso, despejando la única duda que en ese momento albergaba al respecto de la configuración de la plantilla: ¿Boonen o Cancellara?
Con el Dios Tommeke al frente, el otro Capitano de la nave belga iba a ser Contador, que llegaba a cambio del polaco Kwiatkowski, enrolado desde entonces en Tinkoff. Cuando recordé que había tenido al pinteño desde los tiempos de T-Mobile'05, decidí que iba a tenerle hasta el final de sus días como ciclista. Ese sería mi simbólico acto de agradecimiento al corredor con el que más he disfrutado en la última década.
Definidos pues los nombres que encabezaban el proyecto me moví entonces con presteza en el mercado de fichajes y firmé a aquellos jóvenes elegidos para liderar el ciclismo mundial en poco menos de un lustro. Así llegaron los franceses Barguil y Pinot, el americano Talansky y el italiano Aru como proyectos de vueltómanos. Mi idea era medir su crecimiento durante 2013 y descartar al menos a uno de ellos a final de temporada. De igual manera llegaron Ulissi y Moreno Moser a los que aspiraba a convertir en excelsos clasicómanos, sobre todo pensando en las Árdenas y Lombardía. Y, yendo un poco más lejos, porque no soñar con ver a alguno de ellos el día de mañana vestido con el maillot arcoiris.
De cara al pavés, mi verdadera pasión, reconozcámoslo ya, monté un auténtico Dream Team. Amén de darle el liderato a Boonen y de mantener en plantilla a Terpstra, Stybar, Chavanel o Van Keirsbulck; firmé a Van Avermaet, Roelandts, Offredo y sobre todo dos apuestas personales: Taylor Phinney, al que ya había elegido para el Radioshack, y Geraint Thomas. Consciente de que tal nómina de gallos era inviable a medio plazo, opté por una solución similar a la de los vueltómanos, esto es, observar la progresión de los más jóvenes (y el declive de los más mayores) e ir firmando renuncias en función de estos parámetros y también del dinero que pidiesen por renovar, claro está.
![]() |
| Terpstra se presentaba como uno de los más versátiles estiletes de OPQ. En Andalucía iba a conseguir su primera victoria |
Y junto a todos ellos un excelente elenco de secundarios con un gran margen de progresión: los hermanos Herrada, Ion Izagirre y Carlos Verona completaban el "grupo de los españoles". Capecchi, De Gendt y Visconti el de los escaladores al tiempo que todos ellos, junto a Bakelants o Ben Hermans apoyarían a Ulissi y Moser en las Árdenas. Bob Jungels y Adriano Malori cerraban la plantilla y se presentaban como un excelente apoyo en el llano, en el caso del luxemburgués además con un excelente margen de progresión en todos los terrenos.
Y mientras todo esto sucedía, este blog dormía el sueño de los justos. Después de dos intentonas frustradas de emparejar mi partida con una detallada crónica en este espacio, pensé que debía dejar pasar algo de tiempo, probar si el juego funcionaba realmente, si era viable una partida de varias temporadas y entonces sí, retomar esta aventura con más certezas que las dos veces anteriores.
Hoy, 22 de abril de 2015, 9 meses y 1 día después de aquel punto y aparte, retomo este blog mientras mis Omegaboys se desperezan para comenzar la temporada 2015, la tercera consecutiva de esta historia. Ahora sí, puedo afirmar que, como cantan los amigos de Delafe y las Flores azules, esto no se para.




.jpg)
.jpg)













0 thoughts on “Breve crónica de un silencio, prólogo de una nueva etapa”