Historias del PCM

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La máquina del tiempo

Y tras casi seis meses de arduo, monótono y a menudo muy poco gratificante trabajo, por fin llegó el Gran Día. La tarea era homérica y hasta un poco sísifica (un par de veces he tenido que tirar bastante trabajo avanzado por tierra y retomarlo veinte pasos atrás). Había que incluir patrocinadores, crear equipos a partir de ellos, incluir los corredores, hacer sus valoraciones, incluir algunas pruebas viejas, borrar otras nuevas, adaptar recorridos, crear la extinta Copa del Mundo, intentar devolver la Vuelta a España al mes de abril, crear todo el material gráfico complementario más los maillots de líder, etc... Y a cada nuevo cambio, testear la nueva DB para comprobar que seguía siendo utilizable. Como me hubiese dicho mi padre "un esfuerzo digno de mejor causa, hijo". O no. Porque cuando hace unos días todo ese trabajo tocó a su fin y pude cargar la partida y empezar a jugar, me sentí el crío que era en 1989 y que se pasaba las horas libres (y las que no eran tan libres) tirado en el suelo de la cocina disputando con las chapas la Vuelta Ciclista. Fue un instante fugaz pero fue una sensación inigualable.

Podría decir que el primer paso fue elegir un equipo pero esa decisión estaba tomada desde el mismo momento en que opté por meterme en la máquina del tiempo y viajar a mis 14 años. Parafraseando a Duchamp, esta partida sería con el Reynolds o no sería. Pero no con cualquier Reynolds, claro. Había que darle unos retoques porque ni siquiera el pasado más idílico es perfecto. Así, firmé algunos dolorosos despidos y dije adiós a leyendas como Melcior Mauri, Armand De las Cuevas, Marc Gomez, William Palacio, Juan Carlos González Salvador, etc... Había que hacer hueco para los flamantes refuerzos, encabezados por el irlandés Sean Kelly, con el que aspiro a conseguir el ansiado e histórico repóker (los 5 Monumentos en la misma temporada) y por algunas de mis arbitrarias debilidades infantiles, como Peio Ruiz Cabestany, Iñaki Gastón o Jesús Blanco Villar. También he firmado a algunos destacados gregarios italianos (Lelli, Conti o Roscioli) que serán los fieles lugartenientes del jovencísimo y prometedor Miguel Indurain en su asalto a la maglia rosa, más un francés (Cornillet) y el prometedor suizo Gilles Delion, que apoyarán a Delgado en la conquista de su 2º Tour de Francia, (esperemos que a este prólogo en Luxemburgo llegue a tiempo).

Plantel del Reynolds'89 cuando aún quedaban algunas contrataciones por cerrarse
Una vez configurado el plantel había que diseñar el calendario en función de los objetivos. Como ya ha quedado dicho, en la primera parte de la temporada la figura será Sean Kelly, centrado en su objetivo de conseguir Los 5 Monumentos. Para ello deberá madrugar y llegar a punto a San Remo, allá por mediados de marzo. La Tirreno-Adriático será el mejor test para probarse. Por esas fechas, Indurain intentará conseguir su primer maillot blanco en Niza (sí, en 1989 el líder de la París-Niza aún vestía de blanco) y de paso comenzará su preparación para el Giro de Italia, a dónde acudirá con el podio como objetivo más realista aunque no descartamos nada de salida. Luego un mes de descanso y vuelta al trabajo para ser el más fiel escudero de Perico Delgado en el Tour de Francia.

El segoviano tardará en entrar en acción ya que sus dos grandes objetivos, Tour y Vuelta, están enmarcados en la segunda parte de la temporada. Para ello es previsible que no haga su debut hasta las Clásicas de las Árdenas, a dónde acudirá como gregario de lujo de Kelly. Luego un buen número de carreras en mayo-junio, que incluyen la Dauphiné como ensayo final, para llegar a punto, con 20-25 días de competición, a Luxemburgo.

El Capo, El Jefe de la Banda, El Mariscal de Campo con mando en plaza...o simplemente PERICO

Éstas serán las líneas maestras de este Reynolds'89. El resto de corredores estarán, en mayor o menor medida, supeditados a sus jefes de filas, lo que no quita para que podamos verlos liderar al equipo en determinados momentos de la temporada, en carreras menores. Así, por ejemplo, Julián Gorospe será el líder del equipo en País Vasco, Cornillet y Delion se repartirán los galones en Suiza y Cabestany podrá poner a prueba su habilidad sobre el pavé en algunas clásicas belgas menores, como Le Samyn o Nokere.

La primera cita del calendario estaba fijada para la Vuelta a Mallorca, a primeros de febrero. Con un plantel más corto de lo que estoy acostumbrado (apenas 19 corredores por los casi 30 que suelo tener en mis partidas habituales), había que elegir mucho mejor los objetivos y por tanto las carreras a las que se acude para prepararlos. Por eso mismo descarté mi participación en el Herald Sun Tour australiano o en la Etoile de Bèsseges y decidí que la ronda insular sería el pistoletazo de salida de esta maravillosa locura. Hasta allí acudieron Sean Kelly y Julián Gorospe capitaneando un equipo en el que también estaban incluidos Arnaud, Conti, Cornillet o Rodríguez Magro, corredores todos ellos que deberán afrontar citas importantes en estos primeros meses de competición.

Y la cosa empezó de maravilla. Ya el primer día el francés Dominique Arnaud iba a verse incluido en la fuga del día y sólo el extraordinario trabajo del Paternina tirando para su hombre rápido, el holandés Mathieu Hermans, iba a lograr abortar la escapada, a menos de 10 kilómetros de meta, un poco de lanzarse el sprint que el propio Hermans iba a resolver no sin agobios ya que un excelso Kelly estuvo a punto de batirle sobre la misma línea de meta. El holandés iba a repetir actuación en el segundo día de carrera, esta vez con el irlandés algo más alejado, entrando 6º.

Arnaud se cuela en la primera fuga del año. Le acompañan un RMO, un Fagor, un Puertas Mavisa y un Malvor

Pero se llegaba a la tercera etapa, con final en Deia y hasta 5 puertos, todos de 2ª categoria, por el camino. Allí, la teórica superioridad como equipo del Reynolds en las jornadas de montaña iba a ponerse de manifiesto. Primero Rodríguez Magro, luego Conti y finalmente Cornillet, acabaron desarbolando el pelotón y dejando a 6 corredores en cabeza a 50 kilómetros de meta: los colombianos Lucho Herrera y Néstor Mora, el holandés Steven Rooks, el gallego Álvaro Pino y los líderes del Reynolds, Kelly y Gorospe. En el último puerto puntuable (aún restaba otra ascensión no considerada como puerto de montaña), Gorospe desgasta al grupo y consigue que, cuando Kelly pase al mando poniendo un poco más de intensidad, los colombianos y Pino acaben cediendo. A partir de ahí, la magnífica colaboración con el corredor del PDM hace el resto y ambos se presentan en Denia en solitario, donde el irlandés, aparte de hacerse con el maillot de líder, consigue la primera victoria de este estupendo y loco proyecto.

El Reynolds'89 ya prevalece.

Sean Kelly, acompañado de Steven Rooks, camino de su primera victoria...¿y de sentenciar la Vuelta a Mallorca?






nanomag

Pero no volvió la cabeza


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