AGOSTO
La temporada enfilaba su recta final con unas cuantas vueltas por etapas que preparaban el camino para los dos grandes objetivos pendientes: la Vuelta a España y el Campeonato del Mundo. Así, Visconti conseguía la 3ª plaza en Vuelta a Burgos, tras un excelso Joaquín Rodríguez y un brillante Nairo Quintana. Ulissi encabezaba el triplete de Omega Pharma en la Volta a Portugal, secundado por Pinot (2º) y Capecchi (3º) y repetía éxito en el USA Pro Cycling batiendo sorprendentemente al local Van Garderen. Malori era el mejor Omegaboy con un discreto 12º puesto en un decepcionante Eneco Tour. Ya con la ronda española en marcha, Chavanel iba a imponerse a Richie Porte en la Tre Valli Varesine y a Henao en la Vattenfall Cyclassics como notable epílogo del verano.
La última de las 3 Grandes daba comenzó el 24 de agosto con una participación sumamente discreta. A pesar de que corredores como Nibali, Valverde o Nairo no llevaban más que una grande en las piernas, sólo el británico Froome se presentó a la salida. Purito o Contador, que habían doblado en Giro y Tour, tampoco estaban. Así las cosas, conseguir el podio con Talansky pasaba de ser una quimera a casi una obligación. Con Froome, en teoría, como único posible vencedor, mi joven americano debía medirse a Kreuziger, Fränk Schleck o Brajkovic por un puesto en el cajón. Y al igual que había hecho en el Tour de Francia, decidí que había que acumular segundos de ventaja desde el primer día, donde fuera. A ello ayudó la primera gran crono por equipos de toda la temporada de mis chicos, que lograban aventajar en 40" al Sky y proclamarse vencedores. Al día siguiente, con final en el Alto do Monte da Groba, Talansky conseguía meterle 29" a un desconcertado Chris Froome que sin tiempo de bajarse del autobús ya se veía a 1'19" del flamante líder. Cuando el primer día de descanso llegaba, allá por la etapa 10, la ventaja era de 1'34" y el podio, a falta de rivales de peso, empezaba a estar casi asegurado, pues sólo Kreuziger parecía estar al nivel de los dos capos de la carrera.
Pero aún restaban muchas sorpresas. Como que Talansky batiese a Froome en la crono de Tarazona y consiguiese 33" más para llevar su ventaja a más de 2'. ¿Era posible que el americano le ganase La Vuelta a un cada vez más entonado Chris Froome? Empezaba a parecer posible, sí. Sin embargo los Pirineos nos despiertan a todos del sueño. Talansky cede en Collada de la Gallina ante un pletórico Froome y queda relegado a la 2ª plaza, a 42" del nuevo líder. La Vuelta se ha perdido... o eso parece. Porque camino de Peña Cabarga y con el podio casi asegurado, Omega Pharma decide ir a la guerra y durante más de 100 kilómetros plantea un espectacular duelo de equipos que se convierte en un cara a cara entre sus jefes en la subida final donde un sensacional Talansky pone contra las cuerdas a Froome hasta hacerle hincar la rodilla. El americano recuperaba el liderato por sólo 25". Un día más tarde, sin embargo, en las rampas del Naranco es un demoledor Froome quién recupera el mando en la general por 17". Tercer cambio de líder en apenas cuatro días. Restaba la etapa del Angliru, el penúltimo día de carrera y allí, con todo perdido, Omega Pharma decide jugar sus bazas persiguiendo una victoria memorable, lanzando su órdago definitivo a 6 kilómetros de la cima, justo cuando el infierno abre sus puertas. Durante unos kilómetros Talansky sueña con un vuelco en la general pues Froome no ha salido a por él y con 40" de ventaja es virtual vencedor de La Vuelta. Pero al final, la realidad, tenaz ella, impone su tiranía y el británico, con un impresionante rush final, pasa por encima del extenuado americano, elevando su renta 1'09" más y certificando una muy honorable victoria final. Al menos nos queda el consuelo de haber ganado la etapa con José Herrada y de haber gozado de una de las Grandes Vuelta más emocionantes que recuerdo haber disputado en el PCM.
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| Talansky ve como La Vuelta se le escapa definitivamente en las inhumanas rampas del Angliru |
SEPTIEMBRE-OCTUBRE
Con un ojo en el Campeonato del Mundo, ya asomando en el horizonte y el otro en La Vuelta que afrontaba su semana decisiva, los primeros días de septiembre sirvieron para afinar la puesta a punto de los Omegaboys que buscaban cerrar la temporada de la manera más exitosa posible, Así, Ulissi le luchaba hasta el final a Flecha el GP Ouest France - Plouay, aunque no lograba pasar del 2º puesto y firmaba dos modestos 6º puestos en las dos clásicas canadienses (Québec y Montreal). Igual de discreta era la participación de Debusschere en París-Bruselas, donde hacía 6º en el sprint final. Thomas (GP Fourmies), Offredo (GP Jef Scherens), el propio Ulissi (GP Wallonie) o Visconti (Memorial Marco Pantani) firmaban las victorias pre-mundial de Omega Pharma.
Al iniciar la temporada había aceptado dirigir a la selección belga en los mundiales. Fue esta una decisión tomada, obviamente, pensando sólo en la prueba en ruta pues sabía de sobra que en la prueba contrarreloj mis posibilidades eran entre cero y ninguna. Y más cuando ni siquiera podía fijar los picos de forma de los mejores especialistas contra el crono del país pues no estaban en mis filas. Así, que Gilbert fuese el mejor clasificado, 22º, no dejó de ser algo relativamente esperado. Tony Martin era, una vez más, el vencedor final del mundial contrarreloj y se quedaba a uno de igualar el récord de Cancellara.
Sin embargo, al mirar con más detenimiento los resultados de la prueba contra el reloj, se podía comprobar que Gilbert había batido a auténticos especialistas como Chavanel, Larsson o Malori y eso sólo podía significar que el belga de BMC acudía en buena forma al Mundial de ruta, mi verdadero objetivo. La carrera me planteaba dos escenarios. Por un lado tenía dos selecciones al menos tan fuertes como la mía, la española y la italiana. En el caso de los primeros presentaban, además, dos candidatos igual de competitivos que Gilbert pues ni Valverde ni Joaquín Rodríguez tenían nada que envidiar a mi jefe de filas. Pero el gran enemigo para todos, sin embargo, era Sagan, un corredor con unas prestaciones espectaculares todo el año que, sin embargo, podía decirse que apenas tenía selección para acompañarle pues sólo Peter Velits parecía cualificado para estar junto a él en los momentos decisivos. Así que mi táctica fue la de endurecer la carrera de inicio buscando aislar a Sagan y, de paso, fatigar a los líderes italianos, algo más flojos que Gilbert y que mis rivales españoles. Y todo salió bien. O casi todo. Italia claudicó, Valverde desapareció, Francia y Holanda no pudieron, Alemania no tuvo con que competir... pero Sagan resistió. Igual que lo hizo Purito. Al final, entre los dos y Gilbert se jugaron el título en un sprint en el que el eslovaco no dio opciones a sus rivales y se proclamó campeón del mundo. En 2014 luciría el maillot arco iris, eso sí, con el logo de Radioshack, equipo por el que había anunciado su fichaje unas semanas antes. Su estupenda temporada le hacían desde ya candidato al Velo d'Or, premio que sólo Alberto Contador estaba en condiciones de discutirle.
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| Recta de meta de Tours: Thomas cubre los últimos metros de la temporada 2013 tras la estela de Ballan |
Quedaba resolver las últimas clásicas del año, especialmente Il Lombardía, el último de Los 5 Monumentos. De camino a la Clásica de las hojas muertas, Dani Moreno, una de mis auténticas némesis a lo largo del año, derrotaba a Visconti (2º) y Ulissi (3º) en la Milán-Turín. De igual manera, Bouhanni derrotaba a Debusschere (2º) y Stybar (3º) en el Circuito Franco-belga. Moser (2º) y Ulissi (3º) firmaban un nuevo doblete sin premio en Giro del Piemonte, donde el flamante campeón del mundo estrenaba su maillot arcoiris con victoria. El frustrante mes de octubre alcanzaba su cenit a orillas de lago Como, donde el dueto de Katusha, formado por Purito y Dani Moreno, privaba a Ulissi de su primer monumento. El catalán se hacía con la última gran carrera del año: Il Lombardia. Con Phinney 12º en Binche-Tournai-Binche, Visconti 2º, una vez más tras Dani Moreno en Giro dell'Emilia y Geraint Thomas, también 2º tras Ballan en París-Tours, concluía la temporada 2013 para Omega Pharma-Quick Step.
El doblete Giro-Tour de Contador, la victoria en París-Roubaix de Boonen, la de Chavanel en Amstel y la excepcional Vuelta a España de Talansky habían sido las mejores noticias del primer año de vida de un proyecto que aún presentaba mucho margen de mejora y que iba a recibir su definitivo espaldarazo a mediados de noviembre, cuando Alberto Contador era proclamado vencedor del trofeo Velo d'Or. El eslovaco Peter Sagan (2º) y el británico Chris Froome (3º), le acompañaban como mejores ciclistas de 2013. El último triunfo del año era el primer escalón superado de 2014.
CONTINUARÁ...
CONTINUARÁ...




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